viernes, 1 de enero de 2010

EL PAN DE LA PALABRA

Grau de Gandia, 17 de Enero de 2010 N. º 401

DIOS HABLA:

Primera Lectura: Isaías 62, 1-5

Segunda Lectura: 1ª Corintios 12, 4-11

El evangelio de este Domingo

Según san Juan 2, 1-11

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: «No les queda vino». Jesús le contestó: «Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora». Su madre dijo a los sirvientes: «Haced lo que él diga». Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: «Sacad ahora y llevádselo al mayordomo». Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora». Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él.

PRIMERA PÁGINA

Apuntes sobre la 1ª Lectura (del libro de Isaías 62, 1-5)

Isaías habla de una alianza de bodas de Dios con su pueblo. El amor que Dios tiene a la humanidad queda patente siempre en su manifestación a los hombres. Leído desde el Nuevo Testamento, Jesús es quien realizará esa alianza definitiva.

Apuntes sobre la 2ª Lectura (1ª Carta de San Pablo a los Corintios 12, 4-11)

Dios concede dones y carismas a cada uno según su criterio; pero todos ellos son para el bien de la comunidad, de modo que estamos llamados a ponerlos al servicio de todos. Ninguno los tenemos por méritos propios, sino que se nos han dado mediante el Espíritu de Dios.

Apuntes sobre el Evangelio de este Domingo (según San Juan 2, 1-11)

Comenzamos la andadura del tiempo ordinario con el comienzo del libro de los signos en el evangelio de San Juan. En las bodas de Caná Jesús realiza el primer signo de quién es en verdad, el primer signo de la salvación y el primer signo de la nueva alianza de Dios con los hombres.

ORAR CON EL SALMO (Sal. 95)

Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre.

Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Proclamad día tras día su victoria, contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones.

Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder del Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor.

Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, tiemble en su presencia la tierra toda. Decid a los pueblos: «El Señor es rey, El gobierna a los pueblos rectamente».

Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Y ALGO MÁS…

El comienzo del tiempo ordinario en un nuevo ciclo litúrgico, nos presenta el comienzo de la actividad de Jesús en su vida pública. En el día de hoy escucharemos el relato de las bodas de Caná. El texto refleja la primera actuación de Jesús en el cuarto evangelio, que es el anticipo de su entrega. El vino nuevo de Jesús hace referencia a su sangre derramada en la cruz y, por tanto, a la obra de la redención.



DIOS HABLA:
Primera Lectura: ISAIAS 42, 1‑4. 6‑7
Segunda Lectura: HECHOS DE LOS APOSTOLES 10, 34‑38

El evangelio de este Domingo
Según san Lucas 3, 15‑16. 21‑22

En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego». En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto».

PRIMERA PÁGINA

Apuntes sobre la 1ª Lectura (del libro del Isaías 42, 1‑4. 6‑7)
Isaías presenta al Siervo de Dios como aquel que tiene la difícil misión de implantar el derecho en la tierra; un reinado de justicia, no de violencia, que debe traducirse en obras concretas: abrir los ojos de los ciegos, liberar a los presos... en definitiva: liberar al hombre de todas sus esclavitudes.

Apuntes sobre la 2ª Lectura (de los Hechos de los Apóstoles 10, 34‑38)
Pedro, en su discurso en casa de Cornelio, hace una presentación del contenido fundamental del mensaje cristiano: Jesucristo es el Señor; quien quiera ser discípulo suyo, debe abrirse a la acción del Espíritu y aceptar a Jesús como el Señor de su vida.



Y ALGO MÁS…
El bautismo de Jesús es el momento de pensar en nuestros propios bautismos. Para repasar quiénes éramos antes de ese momento: como el propio Jesús, uno más entre los hombres. Pero a partir de entonces, somos los hijos predilectos de nuestro Padre del Cielo, sus favoritos, aquellos a quienes colmará de bendiciones. Somos ahora uno de aquellos a quienes no se mueve un pelo de la cabeza sin que Él lo sepa. Y por eso mismo, a partir de ahora se va a esperar mucho más de nosotros. Porque ese mismo amor ilimitado que se nos da nos invita a vivir una vida de amor ilimitado. Recibir el Espíritu Santo, y aceptarlo, implica apuntarse al grupo de los que trabajan por el Reino.
Humildes, pobres, sin resaltar entre los nuestros, felices en el agradecimiento de todo lo que recibimos. Porque nos han dado un Jesús que escucha, que comprende, que se alía con los últimos y les muestra un Padre empeñando en salvarles por el amor. El amor que les da y el que quiere que reconozcan en cada uno de ellos.
Apuntes sobre el Evangelio de este Domingo (según Lucas 3, 15‑16. 21‑22 )
Jesús fue un hombre como nosotros, que se sometió al ordenamiento jurídico de su tiempo; así nos lo revela el pasaje del Evangelio de Lucas que vamos a escuchar; pero también revela con claridad que Jesús no era sólo uno más: era el mismo Hijo de Dios.

ORAR CON EL SALMO (Sal. 28)
El Señor bendice a su pueblo con la paz.
Hijos de Dios, aclamad al Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor, postraos ante el Señor en el atrio sagrado.
El Señor bendice a su pueblo con la paz.
La voz del Señor sobre las aguas, el Señor sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica.
El Señor bendice a su pueblo con la paz.
El Dios de la gloria ha tronado. En su templo un grito unánime: «¡Gloria!» El Señor se sienta por encima del aguacero, el Señor se sienta como rey eterno.
El Señor bendice a su pueblo con la paz.





DIOS HABLA:


Primera Lectura: Miqueas 5,1-4a
Segunda Lectura: Hebreros 10, 5-10

El evangelio de este Domingo
Según san Lucas 1, 39-45
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá»



PRIMERA PÁGINA

Apuntes sobre la 1ª Lectura (Miqueas, 5, 1-4a)
Proclamamos la profecía de Miqueas que anuncia el cumplimiento de la salvación de Dios prometida a Abraham y transformada por Jesús de Nazaret.
El patriarca esperaba una numerosa descendencia y un inmenso país. Jesús, en cambio, nos da su Espíritu por el que todos podemos ser hijos de Dios.

Apuntes sobre la 2ª Lectura (Hebreos 10, 5-10)
Esta lectura resume el sentido de la venida de Jesús al mundo.
Cumplió la voluntad de Dios con una fidelidad heroica; presentó el Reino de Dios, sufrió la muerte en cruz, resucitó y nos da su Espíritu por el que todos podemos ser hijos de Dios.

Apuntes sobre el Evangelio de este Domingo (Lucas 1, 39-45)
La visita de María a su prima Isabel es un encuentro en el que el Espíritu de Dios se hace presente en la casa.
Inspirada por este Espíritu, Isabel confiesa la maternidad divina de María y ésta proclama la grandeza del Señor que se ha fijado en la pequeñez de su esclava.
Juan, el hijo de Isabel todavía en su seno, es el testigo gozoso de Jesús.



ORAR CON EL SALMO (Sal. 79)

Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

Pastor de Israel, escucha, tú que te sientas sobre querubines, resplandece. Despierta tu poder y ven a salvarnos.
Dios de los ejércitos, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó, y que tú hiciste vigorosa.
Que tu mano proteja a tu escogido, al hombre que tú fortaleciste, no nos alejaremos de ti: danos vida, para que invoquemos tu nombre.

Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

Y ALGO MÁS…
En esta semana celebraremos el nacimiento de nuestro Salvador después de cuatro semanas de preparación. Unámonos pues a la espera gozosa y esperanzada de la madre que hoy protagoniza el evangelio con su visita a Isabel, su parienta. Que esta eucaristía nos llene del Espíritu que María aportó tan abundante a la casa del precursor, Juan Bautista.







DIOS HABLA:
Primera Lectura: del Primer Libro de Daniel 7,13-14
Segunda Lectura: APOCALIPSIS 1, 5-8

El evangelio de este Domingo
Tú lo dices: soy rey

De Juan 18, 33b-37
En aquel tiempo, dijo Pilato a Jesús: «¿Eres tú el rey de los judíos?» Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?» Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?» Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí». Pilato le dijo: «Conque ¿tú eres rey?» Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».



PRIMERA PÁGINA

Apuntes sobre la 1ª Lectura (Dn. 7, 13-14)
El profeta Daniel anuncia al pueblo judío la llegada de un día en el que, gracias, a un enviado de Dios, todos los pueblos de todas las naciones vivirán en justicia y en paz.


Apuntes sobre la 2ª Lectura (Ap 1, 5-8)
El poder de Dios no lo convierte en su ser terrible o leja­no; Dios invierte su poder en enviarnos a su propio Hijo para que, hecho uno de nosotros, nos muestre a todos la senda de la libertad y de la vida.

Apuntes sobre el Evangelio del Domingo
En el interrogatorio ante Pilato, Jesús manifiesta su con­dición de Rey; pero deja bien claro que su realeza es de otra categoría. El Reino de Pilato se hace con las armas y la vio­lencia; el Reino de Dios se construye con el servicio, el amor, la justicia y la paz.


ORAR CON EL SALMO (Sal 92)
El Señor reina, vestido de majestad.
El Señor reina, vestido de majestad, el Señor, vestido y ceñido de poder.
El Señor reina, vestido de majestad.
Así está firme el orbe y no vacila. Tu trono está firme desde siempre, y tú eres eterno.
El Señor reina, vestido de majestad.
Tus mandatos son fieles y seguros; la santidad es el adorno de tu casa, Señor, por días sin término.
El Señor reina, vestido de majestad.

Y ALGO MÁS…
En este día grande, y en todo momento, Señor, es bueno darte gracias y reconocerte como origen de todo lo noble que, aunque a veces parezca escondido, estás en la vida de los hombres. En este día, al final del ciclo litúrgico, muestras tu realeza en Jesús, nues­tro hermano, que nunca dudó en acercarse a cuantos lo necesita­ban, en denunciar la injusticia, en consolar a cuantos estaban tris­tes. A este Jesús, Rey nuestro, quisiéramos seguir y hacer presente, Señor.
Sigue llamándonos, Dios Padre, a hacer presente cada día el reino de la verdad, de la paz, de la entrega. Sigue mostrándonos a Jesús, el Camino. Sigue llamando a nuestra conciencia dormida para que en este mundo seamos tus testigos.
Unidos a todas las personas de buena voluntad te reconocemos y glorificamos


“como reyes”

Hoy, último domingo del año litúrgico, celebramos a Jesucristo como Rey del Universo. Un título que, de entrada, parece que “no pega nada” a Jesús, podría parecer un contrasentido con todo lo que hemos estado escuchando sobre Él en la Palabra de Dios y contemplando en la oración durante los meses pasados. Sin embargo, Jesús es Rey.
El advenimiento de ese Rey ya había sido anunciado por los profetas, como hemos escuchado en la 1ª lectura: vi venir en las nubes del cielo una especie de hombre… A él se le dio poder, honor y reino... Su reino no acabará. Una profecía que se cumple en Jesús, pero no del modo esperado.
Por eso en el Evangelio, cuando Jesús es acusado de declararse “rey de los judíos”, Pilato muestra su incredulidad: ¿Eres tú el rey de los judíos? Y Jesús le contestó: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado… Pero mi reino no es de aquí. Una respuesta que no era la esperada por Pilato, que vuelve a preguntar: Con que, ¿tú eres rey? Y Jesús termina afirmando: Tú lo dices: soy rey. Jesús, ante Pilato, se muestra efectivamente como Rey, pero aprovecha la ocasión para mostrarse como un Rey desconcertante, que tiene un objetivo, no de dominio sino de salvación: Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Jesús es Rey porque ofrece al ser humano la verdad que le va a permitir vivir con dignidad real: quien escuche su voz, vivirá en la verdad que es el mismo Jesús y será “como un rey”.
Todos los que quieran seguir a Jesús están invitados a vivir “como reyes”, pero al estilo de Jesús, un estilo que es recogido con acierto por una conocida canción titulada “Anunciaremos tu Reino”: Reino de paz y justicia, reino de vida y verdad; Reino de amor y de gracia, reino que habita en nosotros; Reino que sufre violencia, reino que no es de este mundo; Reino que ya ha comenzado, reino que no tendrá fin. Un Reino que se hace presente siempre que cualquiera de nosotros vivimos “como reyes” actuando como Jesús, nuestro Rey, actuó.
En la 2ª lectura hemos escuchado: Aquél que nos amó, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios, su Padre Por nuestro Bautismo hemos sido hechos hijos de Dios, coherederos de su Reino. Por eso, celebrar a Jesús como nuestro Rey conlleva por nuestra parte el compromiso de que nuestro actuar sea coherente con este don, este regalo que hemos recibido.









DIOS HABLA:





Primera Lectura: del Primer Libro de Daniel 12,1-3



Segunda Lectura: de la Carta a los Hebreos 10, 11-14.18





El evangelio de este Domingo



Estad siempre despiertos,
pidiendo fuerza para manteneros en pie
ante el Hijo del hombre.





De San Marcos 12, 24-32



En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte. Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre».












PRIMERA PÁGINA





Apuntes sobre la 1ª Lectura (Dn. 12, 1-3)



La primera lectura con palabras de un profeta nos habla del final de la historia, cuando Dios se levante como juez entre buenos y malos. Será el día de la justicia final, cuando el bien vencerá definitivamente el mal. Hacia esta meta vamos luchando con esperanza y avanzando entre derrotas y victorias.





Apuntes sobre la 2ª Lectura (Hbr. 10, 11-14.18)



Continuamos escuchando palabras de la carta a los Hebreos. Hoy nos presenta a Jesucristo como el sacerdote definitivo que intercede ante Dios y obtiene la salvación y el perdón para todos los hombres.





Apuntes sobre el Evangelio del Domingo



El evangelio de hoy emplea un lenguaje apocalíptico para describir el final de la historia. Con detalles cósmicos da un sentido teatral a este final.



La consecuencia que el evangelista deduce es la vigilancia necesaria porque el día y la hora nadie lo sabe.





ORAR CON EL SALMO (Sal 15)



Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.





El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu mano. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré.





Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.





Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.



Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.





Y ALGO MÁS…



Nos acercamos al final del año litúrgico y la liturgia de hoy nos sugiere sentimientos de acción de gracias, de confianza y de alegría. Seamos conscientes de los grandes beneficios que hemos recibido de Dios este año y démosle gracias con todos nuestros hermanos. Sintámonos una comunidad de hermanos convocados por el Señor.








DIOS HABLA:




Primera Lectura: del Primer Libro de los Reyes 17,10-16




Segunda Lectura: de la Carta a los Hebreos 9, 24-28







El evangelio de este Domingo










Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.







De San Marcos 12, 38-44




En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: «¡Cuidado con los letrados! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa». Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

















PRIMERA PÁGINA







Apuntes sobre la 1ª Lectura (1 Reyes 17, 10-16)




La mujer de Sarepta es pobre y se encuentra en graves dificultades en una época de crisis. Sin embargo, sabe compartir lo que es y tiene. Por eso, su esperanza se ve cumplida.







Apuntes sobre la 2ª Lectura (Hbr. 9, 24-28)




Cristo nos ha enseñado el camino definitivo de nues­tra liberación. Ha sido su único e irrepetible ofrecimien­to quien lo ha conseguido. Por eso, su sacerdocio es efi­caz y recoger el fruto definitivo en aquéllos que espe­ran y luchan por ser libres.







Apuntes sobre el Evangelio del Domingo




Dos posturas contrapuestas enmarcan el evangelio: la una, hipócrita, es censurada por Jesús; la otra, libre de intereses y cálculos es alabada.







ORAR CON EL SALMO (Sal 145)




Alaba, alma mía, al Señor.




Que mantiene su fidelidad perpetuamente, que hace justicia a los oprimidos, que da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos.




Alaba, alma mía, al Señor.




El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos.




Alaba, alma mía, al Señor.




Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión, de edad en edad.







Y ALGO MÁS…




Si algo brilla con luz propia en nuestro mundo capi­talista, son los intereses creados, el cálculo egoísta, el desprendimiento publicitario casado con la explotación del hombre hasta los más profundos niveles.




Y en este marco, calculador y egoísta, nos llega la Palabra de Dios invitándonos a escucharla y hacerla realidad. Su contenido choca, y choca con nuestra rea­lidad, porque es injusta, calculadora y egoísta Por eso, nos invita a cambiar nuestras actitudes, a sabernos desprender de nosotros mismos, en definitiva, a entre­garnos de lleno a la búsqueda de un mundo donde el ser humano comparte con el hermano todo lo que es y tiene sin cálculos ni intereses creados.















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