lunes, 31 de diciembre de 2018

MISAS DE DIFUNTOS

A todas aquellas personas y familias que tengan encargadas Misas en sufragio de sus difuntos, les rogamos acudan al despacho parroquial durante el mes de enero para confirmar dichas Misas (aniversario, mensual, etc.) y mantenerlas actualizadas.

El horario del despacho parroquial es:
Lunes y miércoles de 19:30 a 20:30 y los viernes de 10:30 a 11:30.

viernes, 28 de diciembre de 2018

MISA DE LAS FAMILIAS 2018

El próximo domingo 30 de diciembre a las 12:00 celebraremos la Misa de las Familias en la iglesia de San Nicolás, ¡os esperamos!

domingo, 16 de diciembre de 2018

HOJA PARROQUIAL (semana del 17 al 23 de diciembre 2018)


CONSEJO PARROQUIAL DE ECONOMÍA

Se ha constituido el Consejo Económico Parroquial, un órgano consultivo y obligatorio que preside el Párroco y que, en nuestro caso, lo conforman un Economista, un Arquitecto, un Empresario, un trabajador por cuenta ajena y un empleado público, asistiendo al mismo los Presbíteros y Diácono de nuestra parroquia.

Actualmente este Consejo está perfilando las cuentas de la Parroquia al objeto de rendirlas al Arzobispado en enero y presentarlas a nuestra comunidad parroquial con el fin de cumplir un mandato eclesiástico, así como de informar a nuestros feligreses de la situación económica real.

La tarea más urgente que debemos abordar es la reparación de las innumerables goteras existentes en la iglesia de San Nicolás, con el fin de evitar males mayores.

Así mismo, tendremos que hacer frente a la renovación y mejora de la deteriorada sacristía mayor, del sótano del templo y de la sacristía del Baptisterio. 

Una forma de colaborar con la Parroquia en estas obras necesarias -y en la medida posible de cada uno- es a través de la web www.donoamiiglesia.es que ponemos a disposición de usted y en la que puede señalar una cantidad destinada a la Parroquia de San Nicolás del Grao de Gandía, bien sea mensual, bien sea aportación única o anual, de la que además podrá desgravarse la parte correspondiente en su Declaración de la Renta.
Puntualmente os iremos informando de las diferentes reuniones que mantendrá el Consejo Económico Parroquial. Estamos a tu disposición.

viernes, 14 de diciembre de 2018

CONSEJO DE PASTORAL PARROQUIAL Diciembre 2018


Celebramos la incorporación del "APOSTOLADO DE LA ORACIÓN" y de la "COMISIÓN DE FIESTAS DE LA MARE DE DÉU BLANQUETA Y DE LA VIRGEN DEL CARMEN" al Consejo de Pastoral Parroquial de San Nicolás.

Invitamos a quienes deseen colaborar como cantores y a quienes sepan tocar instrumentos musicales a apuntarse al CORO PARROQUIAL. 

Aquellas personas que deseen participar en las MISAS realizando las LECTURAS, Oración de los Fieles o Moniciones, estáis invitadas a participar en la formación y en el equipo de Lectores.

Entre otros muchos aspectos que se han tratado, hay dos que debemos poner en marcha en nuestra Parroquia:

- la creación de una comisión que reflexione, programe y establezca cauces para que se elabore un proyecto evangelizador para el Grau y para que nuestro entorno reciba la noticia del amor de Dios por todos.

- la creación de una comisión preocupada por trabajar la evangelización de un modo especial entre los jóvenes.

martes, 4 de diciembre de 2018

JORNADA MUNDIAL POR LOS POBRES


Para después de escuchar el canto, la lectura del mensaje del Papa.
No dejes de estar con nosotros el 9 de Diciembre.

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
II JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES
Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario
18 de noviembre de 2018

Este pobre gritó y el Señor lo escuchó

1. «Este pobre gritó y el Señor lo escuchó» (Sal 34,7). Las palabras del salmista las hacemos nuestras desde el momento en el que también nosotros estamos llamados a ir al encuentro de las diversas situaciones de sufrimiento y marginación en la que viven tantos hermanos y hermanas, que habitualmente designamos con el término general de “pobres”. Quien ha escrito esas palabras no es ajeno a esta condición, sino más bien al contrario. Él ha experimentado directamente la pobreza y, sin embargo, la transforma en un canto de alabanza y de acción de gracias al Señor. Este salmo nos permite también hoy a nosotros, rodeados de tantas formas de pobreza, comprender quiénes son los verdaderos pobres, a los que estamos llamados a dirigir nuestra mirada para escuchar su grito y reconocer sus necesidades.
Se nos dice, ante todo, que el Señor escucha a los pobres que claman a él y que es bueno con aquellos que buscan refugio en él con el corazón destrozado por la tristeza, la soledad y la exclusión. Escucha a todos los que son atropellados en su dignidad y, a pesar de ello, tienen la fuerza de alzar su mirada al cielo para recibir luz y consuelo. Escucha a aquellos que son perseguidos en nombre de una falsa justicia, oprimidos por políticas indignas de este nombre y atemorizados por la violencia; y aun así saben que Dios es su Salvador. Lo que surge de esta oración es ante todo el sentimiento de abandono y confianza en un Padre que escucha y acoge. A la luz de estas palabras podemos comprender más plenamente lo que Jesús proclamó en las bienaventuranzas: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos» (Mt 5,3).
En virtud de esta experiencia única y, en muchos sentidos, inmerecida e imposible de describir por completo, nace el deseo de contarla a otros, en primer lugar a los que, como el salmista, son pobres, rechazados y marginados. Nadie puede sentirse excluido del amor del Padre, especialmente en un mundo que con frecuencia pone la riqueza como primer objetivo y hace que las personas se encierren en sí mismas.
2. El salmo describe con tres verbos la actitud del pobre y su relación con Dios. Ante todo, “gritar”. La condición de pobreza no se agota en una palabra, sino que se transforma en un grito que atraviesa los cielos y llega hasta Dios. ¿Qué expresa el grito del pobre si no es su sufrimiento y soledad, su desilusión y esperanza? Podemos preguntarnos: ¿Cómo es que este grito, que sube hasta la presencia de Dios, no consigue llegar a nuestros oídos, dejándonos indiferentes e impasibles? En una Jornada como esta, estamos llamados a hacer un serio examen de conciencia para darnos cuenta de si realmente hemos sido capaces de escuchar a los pobres.
Lo que necesitamos es el silencio de la escucha para poder reconocer su voz. Si somos nosotros los que hablamos mucho, no lograremos escucharlos. A menudo me temo que tantas iniciativas, aun siendo meritorias y necesarias, están dirigidas más a complacernos a nosotros mismos que a acoger el clamor del pobre. En tal caso, cuando los pobres hacen sentir su voz, la reacción no es coherente, no es capaz de sintonizar con su condición. Estamos tan atrapados por una cultura que obliga a mirarse al espejo y a preocuparse excesivamente de sí mismo, que pensamos que basta con un gesto de altruismo para quedarnos satisfechos, sin tener que comprometernos directamente.
3. El segundo verbo es “responder”. El salmista dice que el Señor, no solo escucha el grito del pobre, sino que le responde. Su respuesta, como se muestra en toda la historia de la salvación, es una participación llena de amor en la condición del pobre. Así ocurrió cuando Abrahán manifestó a Dios su deseo de tener una descendencia, a pesar de que él y su mujer Sara, ya ancianos, no tenían hijos (cf. Gn 15,1-6). También sucedió cuando Moisés, a través del fuego de una zarza que ardía sin consumirse, recibió la revelación del nombre divino y la misión de hacer salir al pueblo de Egipto (cf. Ex 3,1-15). Y esta respuesta se confirmó a lo largo de todo el camino del pueblo por el desierto, cuando sentía el mordisco del hambre y de la sed (cf. Ex 16,1-16; 17,1-7), y cuando caían en la peor miseria, es decir, la infidelidad a la alianza y la idolatría (cf. Ex 32,1-14).
La respuesta de Dios al pobre es siempre una intervención de salvación para curar las heridas del alma y del cuerpo, para restituir justicia y para ayudar a reemprender la vida con dignidad. La respuesta de Dios es también una invitación a que todo el que cree en él obre de la misma manera, dentro de los límites humanos. La Jornada Mundial de los Pobres pretende ser una pequeña respuesta que la Iglesia entera, extendida por el mundo, dirige a los pobres de todo tipo y de cualquier lugar para que no piensen que su grito se ha perdido en el vacío. Probablemente es como una gota de agua en el desierto de la pobreza; y sin embargo puede ser un signo de cercanía para cuantos pasan necesidad, para que sientan la presencia activa de un hermano o una hermana. Lo que no necesitan los pobres es un acto de delegación, sino el compromiso personal de aquellos que escuchan su clamor. La solicitud de los creyentes no puede limitarse a una forma de asistencia —que es necesaria y providencial en un primer momento—, sino que exige esa «atención amante» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 199), que honra al otro como persona y busca su bien.
4. El tercer verbo es “liberar”. El pobre de la Biblia vive con la certeza de que Dios interviene en su favor para restituirle la dignidad. La pobreza no es algo buscado, sino que es causada por el egoísmo, el orgullo, la avaricia y la injusticia. Males tan antiguos como el hombre, pero que son siempre pecados, que afectan a tantos inocentes, produciendo consecuencias sociales dramáticas. La acción con la que el Señor libera es un acto de salvación para quienes le han manifestado su propia tristeza y angustia. Las cadenas de la pobreza se rompen gracias a la potencia de la intervención de Dios. Tantos salmos narran y celebran esta historia de salvación que se refleja en la vida personal del pobre: «[El Señor] no ha sentido desprecio ni repugnancia hacia el pobre desgraciado; no le ha escondido su rostro: cuando pidió auxilio, lo escuchó» (Sal 22,25). Poder contemplar el rostro de Dios es signo de su amistad, de su cercanía, de su salvación. Te has fijado en mi aflicción, velas por mi vida en peligro; […] me pusiste en un lugar espacioso (cf. Sal31,8-9). Ofrecer al pobre un “lugar espacioso” equivale a liberarlo de la “red del cazador” (cf. Sal 91,3), a alejarlo de la trampa tendida en su camino, para que pueda caminar libremente y mirar la vida con ojos serenos. La salvación de Dios adopta la forma de una mano tendida hacia el pobre, que acoge, protege y hace posible experimentar la amistad que tanto necesita. A partir de esta cercanía, concreta y tangible, comienza un genuino itinerario de liberación: «Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad; esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 187).
5. Me conmueve saber que muchos pobres se han identificado con Bartimeo, del que habla el evangelista Marcos (cf. 10,46-52). El ciego Bartimeo «estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna» (v. 46), y habiendo escuchado que Jesús pasaba «empezó a gritar» y a invocar al «Hijo de David» para que tuviera piedad de él (cf. v. 47). «Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más fuerte» (v. 48). El Hijo de Dios escuchó su grito: «“¿Qué quieres que haga por ti?”. El ciego le contestó: “Rabbunì, que recobre la vista”» (v. 51). Esta página del Evangelio hace visible lo que el salmo anunciaba como promesa. Bartimeo es un pobre que se encuentra privado de capacidades fundamentales, como son la de ver y trabajar. ¡Cuántas sendas conducen también hoy a formas de precariedad! La falta de medios básicos de subsistencia, la marginación cuando ya no se goza de la plena capacidad laboral, las diversas formas de esclavitud social, a pesar de los progresos realizados por la humanidad… Cuántos pobres están también hoy al borde del camino, como Bartimeo, buscando dar un sentido a su condición. Muchos se preguntan cómo han llegado hasta el fondo de este abismo y cómo poder salir de él. Esperan que alguien se les acerque y les diga: «Ánimo. Levántate, que te llama» (v. 49).
Por el contrario, lo que lamentablemente sucede a menudo es que se escuchan las voces del reproche y las que invitan a callar y a sufrir. Son voces destempladas, con frecuencia determinadas por una fobia hacia los pobres, a los que se les considera no solo como personas indigentes, sino también como gente portadora de inseguridad, de inestabilidad, de desorden para las rutinas cotidianas y, por lo tanto, merecedores de rechazo y apartamiento. Se tiende a crear distancia entre los otros y uno mismo, sin darse cuenta de que así nos distanciamos del Señor Jesús, quien no solo no los rechaza sino que los llama a sí y los consuela. En este caso, qué apropiadas se nos muestran las palabras del profeta sobre el estilo de vida del creyente: «Soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo» (Is 58,6-7). Este modo de obrar permite que el pecado sea perdonado (cf. 1P 4,8), que la justicia recorra su camino y que, cuando seamos nosotros los que gritemos al Señor, entonces él nos responderá y dirá: ¡Aquí estoy! (cf. Is 58, 9).
6. Los pobres son los primeros capacitados para reconocer la presencia de Dios y dar testimonio de su proximidad en sus vidas. Dios permanece fiel a su promesa, e incluso en la oscuridad de la noche no deja que falte el calor de su amor y de su consolación. Sin embargo, para superar la opresiva condición de pobreza es necesario que ellos perciban la presencia de los hermanos y hermanas que se preocupan por ellos y que, abriendo la puerta de su corazón y de su vida, los hacen sentir familiares y amigos. Solo de esta manera podremos «reconocer la fuerza salvífica de sus vidas» y «ponerlos en el centro del camino de la Iglesia» (Exhort. apost. Evangelii gaudium, 198).
En esta Jornada Mundial estamos invitados a concretar las palabras del salmo: «Los pobres comerán hasta saciarse» (Sal 22,27). Sabemos que tenía lugar el banquete en el templo de Jerusalén después del rito del sacrificio. Esta ha sido una experiencia que ha enriquecido en muchas Diócesis la celebración de la primera Jornada Mundial de los Pobres del año pasadoMuchos encontraron el calor de una casa, la alegría de una comida festiva y la solidaridad de cuantos quisieron compartir la mesa de manera sencilla y fraterna. Quisiera que también este año, y en el futuro, esta Jornada se celebrara bajo el signo de la alegría de redescubrir el valor de estar juntos. Orar juntos en comunidad y compartir la comida en el domingo. Una experiencia que nos devuelve a la primera comunidad cristiana, que el evangelista Lucas describe en toda su originalidad y sencillez: «Perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones. [....] Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno» (Hch 2,42.44-45).
7. Son innumerables las iniciativas que diariamente emprende la comunidad cristiana como signo de cercanía y de alivio a tantas formas de pobreza que están ante nuestros ojos. A menudo, la colaboración con otras iniciativas, que no están motivadas por la fe sino por la solidaridad humana, nos permite brindar una ayuda que solos no podríamos realizar. Reconocer que, en el inmenso mundo de la pobreza, nuestra intervención es también limitada, débil e insuficiente, nos lleva a tender la mano a los demás, de modo que la colaboración mutua pueda lograr su objetivo con más eficacia. Nos mueve la fe y el imperativo de la caridad, aunque sabemos reconocer otras formas de ayuda y de solidaridad que, en parte, se fijan los mismos objetivos; pero no descuidemos lo que nos es propio, a saber, llevar a todos hacia Dios y hacia la santidad. Una respuesta adecuada y plenamente evangélica que podemos dar es el diálogo entre las diversas experiencias y la humildad en el prestar nuestra colaboración sin ningún tipo de protagonismo.
En relación con los pobres, no se trata de jugar a ver quién tiene el primado en el intervenir, sino que con humildad podamos reconocer que el Espíritu suscita gestos que son un signo de la respuesta y de la cercanía de Dios. Cuando encontramos el modo de acercarnos a los pobres, sabemos que el primado le corresponde a él, que ha abierto nuestros ojos y nuestro corazón a la conversión. Lo que necesitan los pobres no es protagonismo, sino ese amor que sabe ocultarse y olvidar el bien realizado. Los verdaderos protagonistas son el Señor y los pobres. Quien se pone al servicio es instrumento en las manos de Dios para que se reconozca su presencia y su salvación. Lo recuerda san Pablo escribiendo a los cristianos de Corinto, que competían ente ellos por los carismas, en busca de los más prestigiosos: «El ojo no puede decir a la mano: “No te necesito”; y la cabeza no puede decir a los pies: “No os necesito”» (1 Co 12,21). El Apóstol hace una consideración importante al observar que los miembros que parecen más débiles son los más necesarios (cf. v. 22); y que «los que nos parecen más despreciables los rodeamos de mayor respeto; y los menos decorosos los tratamos con más decoro; mientras que los más decorosos no lo necesitan» (vv. 23-24). Pablo, al mismo tiempo que ofrece una enseñanza fundamental sobre los carismas, también educa a la comunidad a tener una actitud evangélica con respecto a los miembros más débiles y necesitados. Los discípulos de Cristo, lejos de albergar sentimientos de desprecio o de pietismo hacia ellos, están más bien llamados a honrarlos, a darles precedencia, convencidos de que son una presencia real de Jesús entre nosotros. «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40).
8. Aquí se comprende la gran distancia que hay entre nuestro modo de vivir y el del mundo, el cual elogia, sigue e imita a quienes tienen poder y riqueza, mientras margina a los pobres, considerándolos un desecho y una vergüenza. Las palabras del Apóstol son una invitación a darle plenitud evangélica a la solidaridad con los miembros más débiles y menos capaces del cuerpo de Cristo: «Y si un miembro sufre, todos sufren con él; si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26). Siguiendo esta misma línea, así nos exhorta en la Carta a los Romanos: «Alegraos con los que están alegres; llorad con los que lloran. Tened la misma consideración y trato unos con otros, sin pretensiones de grandeza, sino poniéndoos al nivel de la gente humilde» (12,15-16). Esta es la vocación del discípulo de Cristo; el ideal al que aspirar con constancia es asimilar cada vez más en nosotros los «sentimientos de Cristo Jesús» (Flp 2,5).
9. Una palabra de esperanza se convierte en el epílogo natural al que conduce la fe. Con frecuencia, son precisamente los pobres los que ponen en crisis nuestra indiferencia, fruto de una visión de la vida excesivamente inmanente y atada al presente. El grito del pobre es también un grito de esperanza con el que manifiesta la certeza de que será liberado. La esperanza fundada en el amor de Dios, que no abandona a quien confía en él (cf. Rm 8,31-39). Así escribía santa Teresa de Ávila en su Camino de perfección: «La pobreza es un bien que encierra todos los bienes del mundo. Es un señorío grande. Es señorear todos los bienes del mundo a quien no le importan nada» (2,5). En la medida en que sepamos discernir el verdadero bien, nos volveremos ricos ante Dios y sabios ante nosotros mismos y ante los demás. Así es: en la medida en que se logra dar a la riqueza su sentido justo y verdadero, crecemos en humanidad y nos hacemos capaces de compartir.
10. Invito a los hermanos obispos, a los sacerdotes y en particular a los diáconos, a quienes se les impuso las manos para el servicio de los pobres (cf. Hch 6,1-7), junto con las personas consagradas y con tantos laicos y laicas que en las parroquias, en las asociaciones y en los movimientos, hacen tangible la respuesta de la Iglesia al grito de los pobres, a que vivan esta Jornada Mundial como un momento privilegiado de nueva evangelización. Los pobres nos evangelizan, ayudándonos a descubrir cada día la belleza del Evangelio. No echemos en saco roto esta oportunidad de gracia. Sintámonos todos, en este día, deudores con ellos, para que tendiendo recíprocamente las manos unos a otros, se realice el encuentro salvífico que sostiene la fe, vuelve operosa la caridad y permite que la esperanza prosiga segura en su camino hacia el Señor que llega.
Vaticano, 13 de junio de 2018
Memoria litúrgica de san Antonio de Padua
Francisco

lunes, 26 de noviembre de 2018

HOJA PARROQUIAL SEMANAL (del 26 al 2 de diciembre 2018)

 

FIESTAS PATRONALES SAN NICOLÁS 2018


CAMINATAS DE SAN NICOLÁS
Lunes 26, martes 27 y miércoles 28.
18:00 Caminata desde la iglesia de San Nicolás de Bari (puerto) hasta la iglesia de Santa María del Mar. Al regreso en San el templo de San Nicolás, degustación de mistela y castañas.
El miércoles 28 en el regreso se trasladará la imagen de San Nicolás de Bari desde la iglesia de Santa María del Mar (c/ Armada)  hasta la iglesia de San Nicolás (puerto).
Se recogerá alimentos para la campaña del kilo en favor de los necesitados.

CONCIERTO
SÁBADO 1 de diciembre
20:00 Concierto el en Salón de Actos del Grau a cargo de la Banda Asociación Musical de Gandía, con motivo de la celebración de Santa Cecilia (patrona de los músicos) y de San Nicolás (patrón del Grau).

DÍA DEL CLAVARIET
DOMINGO 2 de diciembre
10:00 Misa del Clavariet y niños del Grau en la iglesia de San Nicolás de Bari (puerto).
11:00 Despertá infantil con el grupo de Batucada Kum Kum Tra.
12:00 Juegos tradicionales valencianos para los niños en el Colegio Calderón a cargo de la Asociación Cultural Xaloc.
14:30 Comida seguida de juegos, etc.
16:30 Visita de los personajes de STAR WARS.

CONCIERTO
LUNES 3 de diciembre
20:30 Concierto de la Coral Veles i Vents en la iglesia de San Nicolás (puerto).

FIESTA DE SAN NICOLÁS DE BARI
MIÉRCOLES 6 de diciembre

08:00 Despertá
11:00 Pasacalle
12:00 Santa Misa en honor a San Nicolás, en la que participarán todas las entidades con la ofrenda destinada a los pobres. Al concluir, mascletá.
14:00 Comida de hermandad en el Hotel Gandía Palace. La venta de tiquets se realiza en la entrada de la iglesia de San Nicolás.
18:00 Solemne procesión de San Nicolás. Al concluir, Castillo de Fuegos Artificiales.

domingo, 18 de noviembre de 2018

HOJA PARROQUIAL del 19 al 25 Nov 2018

Cristo Rey del Universo, Grao de Gandía

Grau 18 Noviembre 2018 / Nº 862
www.psnicolau.blogspot.com


No tengas miedo de apuntar más alto, de dejarte amar y liberar por Dios. No tengas miedo de dejarte guiar por el Espíritu Santo (G E)

HOJA  PARROQUIAL

CELEBRACIONES E INTENCIONES DE LA MISA
SEMANA XXXIII TIEMPO ORDINARIO


Lunes 19: FERIA
10:00 hs: Sufr. Juan Aparisi//Sufr. Jose Miguel Martínez
10’30: Exposición del Stmo. Hasta las 19 hs.
19:00 hs. Sufr. Jorge y Aurora López//Sufr. Salvador Ripoll// Sufr. Tomasita Mateo.

Martes 20: FERIA
10:00 hs. Sufr. Juan Aparisi//Sufr. Jose Miguel Martínez // Sufr. Salvador Ripoll
19:00 hs.  Sufr. Pascual Castelló y Josefa García//Sufr. Tomasita Mateo // REZO: Francisco Albiñana Mompó.

Miércoles 21: PRESENTACIÓN DE LA STMA. VIRGEN
10:00 hs. Sufr. Juan Aparisi//Sufr. Jose Miguel Martínez
19:00 hs. Sufr. Salvador Ripoll// Sufr. José García// Sufr. Tomasita Mateo.

Jueves 22: FERIA
10:00 hs. Sufr. David Richard//Sufr. José Juan Marco
18’30 hs. Exposición del Stmo. con el rezo de Vísperas
19:00 hs. Sufr. Asunción// Sufr. Tomasita Mateo

Viernes 23: FERIA
10:00 hs. Sufr. Alicia, Mari y Vicente//Sufr. Jose Juan Marco
19:00 hs. Sufr. Rafael Bigne// Sufr. José Mengual, Julieta Picó y José Castillo.

Sábado 24: ANDRÉS DUNGLAC Y COMP. MÁRTIRES
10:00 hs. Sufr. Ana Serra
19:00 hs. Sufr. Tomasita Mateo// Sufr. Virtudes// Sufr. Andrés Requena

Domingo 25: JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO
09:30 hs. Rezo de Laudes
10:00 hs. Sufr. José García, María Roig, José, Josefa y José Berto
12:00 hs. Misa de las Familias. PRO-POPULO
19:00 hs. Sufr. Emilio Pascual//Sufr. Tomasita Mateo// Sufr. María Marzal.


AVISOS

GRUPO MARE DE DÉU BLANQUETA


REUNIÓN MARTES, DÍA 6 A LAS 17’30
EN LOS LOCALES PARROQUIALES


CARITAS 
PROXIMA REUNIÓN MIÉRCOLES, DÍA 7 A LAS 18 hs.


CURSO EMAÚS

ENCUENTRO CON LA PALABRA…ENCONTRARNOS CON JESUS RESUCITADO, QUE CAMINA CON NOSOTROS.


DÍAS: 23, 24 Y 25 de Noviembre

LUGAR: COLEGIO CALDERON.


EL  PAN  DE  LA  PALABRA

1ª Lectura: Daniel 12, 1-3
Entonces se salvará tu pueblo

2ª Lectura: Hebreos 10, 11-14. 18
Con una sola ofrenda ha perfeccionado definitivamente a los que van siendo santificados

EVANGELIO DEL DOMINGO   Marcos 13, 24-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En aquellos días, después de la gran angustia, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán.
Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria; enviará a los ángeles y reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.
Aprended de esta parábola de la higuera: cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros que esto sucede, sabed que él está cerca, a la puerta.
En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre».

PARA ORAR ESTA SEMANA

Cada mañana me sumergiré en Ti,
agua de la vida,
antes de ser vaso, nutriente en el surco,
juego en la fuente, sosiego en el lago.
Cada mañana me afinaré en Ti,
Palabra del Padre, antes de ser susurro al oído
discurso en el aula, anuncio en el viento,
silencio en la escucha.
Cada mañana me orientaré en Ti,
camino del Reino, antes de ser paso en la calle,
ruta en la frontera, pausa en la espera,
salto en el aire.
Cada mañana me reposaré en Ti
sabiduría encarnada, antes de ser
vigilia en el sueño, flecha en el arco,
sutura en la herida, cansancio en tu mano.
Cada mañana me miraré en Ti,
imagen del Padre, antes de ser
alegría en el rostro, fuerza en los brazos,
caricia en los ojos, luz en el barro.


II JORNADA MUNDIAL
DE LOS POBRES
Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario
18 de noviembre de 2018
  
Invito a los hermanos obispos, a los sacerdotes y en particular a los diáconos, a quienes se les impuso las manos para el servicio de los pobres (cf. Hch 6,1-7), junto con las personas consagradas y con tantos laicos que en las parroquias, en las asociaciones y en los movimientos, hacen tangible la respuesta de la Iglesia al grito de los pobres, a que vivan esta Jornada Mundial como un momento privilegiado de nueva evangelización. Los pobres nos evangelizan, ayudándonos a descubrir cada día la belleza del Evangelio. No echemos en saco roto esta oportunidad de gracia. 


VAMOS PREPARÁNDONOS A COMENZAR UN NUEVO AÑO LITÚRGICO EN EL TIEMPO DE ADVIENTO: UNA NUEVA OPORTUNIDAD PARA CRECER EN LA ESPERANZA

sábado, 17 de noviembre de 2018

II JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

La diócesis de Valencia se suma a la II Jornada Mundial de los Pobres convocada por el Papa Francisco
En el último año atendió a 195.000 personas en centros sociales y asistenciales

DIÓCESIS DE VALENCIA, 16 NOV.- La diócesis de Valencia, que acompaña y atiende a más de 195.000 personas en centros sociales y asistenciales, se suma este domingo, 18 de noviembre, a la celebración de la II Jornada Mundial de los Pobres, una iniciativa del papa Francisco que se conmemora en todo el mundo y que organizan en España la Conferencia Episcopal Española y Cáritas. 

La Jornada Mundial de los Pobres “es una ocasión idónea para poner de relieve el protagonismo de los más pobres en la vida de las comunidades”, tal como señalan la CEE y Cáritas en un comunicado, en el que recuerdan que la Iglesia en España asiste a más de 4.7 millones de personas en situación de precariedad social a través de 9.110 centros sociales y asistenciales, según los datos de la última Memoria de actividades de la CEE, relativos al ejercicio de 2016. 

La Iglesia realiza su labor asistencial en centros para mitigar la pobreza; centros de asistencia a inmigrantes; centros para promover el trabajo; para la defensa de la vida y de la familia; de atención a menores y tutela de la infancia; de rehabilitación para drogodependientes; para mujeres víctimas de violencia; y centros de asesoría jurídica.

Concretamente, respecto a los centros para mitigar la pobreza, que son los que concentran mayor actividad asistencial, las tres diócesis de la Comunitat Valenciana atendieron a más de 171.000 personas a través de 761centros “que intentan aportar apoyo material, acompañamiento humano y espiritual para cubrir necesidades básicas de familias, jóvenes, desempleados, inmigrantes y personas sin hogar, a los que se proporciona alimentos, ropero, pago de recibos y asesoría, entre otros recursos”.

En la diócesis de Valencia la actividad caritativa y asistencial benefició en 2017 a un total de 195.831 personas, entre las que se incluyen personas en exclusión social atendidas por Cáritas; personas mayores, enfermos crónicos y personas con discapacidad; y personas con drogodependencias, según los últimos datos publicados en el “Día de la Iglesia Diocesana”.

Palabras clave del Papa en la Jornada: “Gritar, Responder y Liberar”

La idea de convocar la Jornada Mundial de los Pobres surgió del propio Pontífice el 13 de noviembre de 2016, en la clausura del Año de la Misericordia, cuando se celebró el Jubileo dedicado a las personas excluidas socialmente en la basílica de San Pedro. 

El lema de esta segunda Jornada es “Este pobre gritó y el Señor lo escuchó” y está tomado del salmo 34, unas palabras que “como señala Francisco, se vuelven también las nuestras a partir del momento en que somos llamados a encontrar las diversas situaciones de sufrimiento y marginación en las que viven tantos hermanos y hermanas, que habitualmente designamos con el término general de `pobres´”.

De esta forma, el mensaje del Papa “contiene tres palabras claves, que son ´Gritar`, respecto al grito o clamor del que sufre y necesita de nuestro silencio para acogerle; ´Responder`, porque Dios responde y nos invita a nosotros, su Iglesia, a responder con ternura y misericordia; y ´Liberar`, para salvar, acoger, proteger, acompañar e integrar a las personas que más sufren”.

Cáritas acompaña “a los últimos de los últimos” en la diócesis

En la diócesis de Valencia existen numerosas iniciativas y proyectos dirigidos a personas con escasos recursos y dificultades económicas puestos en marcha por congregaciones religiosas, parroquias y otras entidades vinculadas a la Iglesia. 

Cáritas atiende en la diócesis de Valencia a las personas en exclusión severa, que “no sólo son las personas con pobreza económica sino también los últimos de los últimos, los que están fuera de todos los espacios de integración”, explica Ana López coordina- dora del Área de Inclusión de Cáritas Diocesana de Valencia.

Dentro del colectivo de personas sin hogar se incluyen las personas que duermen en la calle “y también los que viven en chabolas, albergues, viviendas ocupadas y precarias”, según López, que añade que “la calle es la punta del iceberg, donde están los más pobres de los pobres”.

Otra realidad de pobreza severa son “las personas inmigrantes que llegan en pateras que tienen una adicción o un trastorno mental, que no tienen ningún documento, con los hay que empezar todo un proceso de ayuda desde el principio”. 

En cuanto a las mujeres que llegan en contexto de trata y prostitución, Cáritas se ha especializado, en los más de 15 años de experiencia de su proyecto, en la atención de las mujeres nigerianas, que “son las últimas de las últimas, las más pobres de la diócesis, traficadas y traídas como mercancía y víctimas de la esclavitud del siglo XXI”, destaca.

Cáritas identifica las grandes bolsas de pobreza y crea itinerarios de acompañamiento individualizados y personales. En el último año ha atendido a un centenar de personas de estas realidades en Mambré, un centro de atención integral, donde también se imparten talleres prelaborales, así como en cinco viviendas supervisadas.

Respecto al colectivo de las madres solas con hijos “es uno de los más vulnerables por su mayor riesgo de pobreza y de exclusión social”. En la diócesis se trabaja en el ámbito de la familia y la infancia con un programa específico, que apoya y acompaña a 43 proyectos, que se desarrollan en diferentes parroquias de la diócesis, y que el pasado año atendió a cerca de 800 menores, españoles y extranjeros, y a más de 400 personas adultas.

Otras entidades, congregaciones y parroquias al servicio de los más desprotegidos

La Orden San Juan de Dios Servicios Sociales de Valencia se dedica desde el año 1992 a la atención de “personas en situación de sin hogar y en situación de exclusión social respetando su dignidad, cuidándolas y promoviendo mejoras en su calidad de vida”. La entidad acoge en Valencia a más de un centenar de personas sin hogar tanto en el albergue, que tiene 50 plazas y que ofrece acompañamiento social y cubre sus necesidades básicas, como en pisos de acogida en la capital y en el centro ocupacional.

La Ciudad de la Esperanza (CIDES) acoge en sus instalaciones de Aldaia (Valencia) a cerca de 180 personas sin hogar de más de 30 nacionalidades y en riesgo de exclusión social, a los que, con ayuda de voluntarios, ofrece clases de español, talleres de orientación e inserción laboral, actividades deportivas, o de ocio y tiempo libre, también clase de informática, alfabetización y distintos talleres. CIDES es una asociación benéfico-social sin ánimo de lucro de la Iglesia en Valencia, declarada de utilidad pública, que cuenta con la colaboración de Cáritas Diocesana de Valencia y el Arzobispado.

La Fundación Mare de Déu dels Innocents i Desamparats (MAIDES) constituida como fundación canónica en 2008 por la Archicofradía de Nuestra Señora de los Desamparados, Cáritas Diocesana y los Seguidores de la Virgen, está dedicada a la atención a personas con enfermedad mental grave y en riesgo de exclusión social. Cuenta con dos viviendas tuteladas, ofrece el Programa de Acompañamiento Domiciliario, una vivienda tutelada de promoción de la autonomía y un Programa de Atención y Sensibilización Comunitaria.

Los religiosos de la comunidad Misión Eucarística Voz de los Pobres atienden desde verano de 2017 en Valencia a personas sin hogar que viven en la calle, junto con voluntarios de la parroquia San Francisco de Borja, de la Asociación Apostolado de la Divina Misericordia y de otros pueblos de la diócesis. Su carisma se basa en la atención de los pobres a través de la “pastoral de calle” en la que se les facilita atención, comida, escucha e incluso acogimiento. 

Villa Teresita es una institución de la Iglesia dedicada a la ayuda y promoción de personas en situación de exclusión social, especialmente mujeres en exclusión, en situación de prostitución y/o víctimas de trata en Valencia. La entidad lleva a cabo un proyecto de calle, de acercamiento y atención integral a mujeres; atención socio-sanitaria en un centro social; pisos de inserción; y atención integral en una casa-hogar.

La Asociación Valenciana para la Defensa de la Vida-Provida atiende en su centro social de Valencia a un centenar de bebés de madres sin recursos y a madres embarazadas con la ayuda de socios fijos y una treintena de voluntarios. Desde la asociación recuerdan que “apadrinar a un bebé supone 30 euros al mes, que se destinan a su alimentación, y nuestras puertas están abiertas para todo aquel que desee colaborar”. 

Otras entidades que prestan atención a personas con escasos recursos son la Soberana Orden de Malta, con más de 70 Caballeros y Damas y 40 voluntarios en Valencia, que asiste a personas mayores sin recursos; el Servicio Jesuita a Migrantes y sus proyectos de apoyo social, como “Red+Familiar”, coordinado con el Centro Arrupe, que atiende a familias refugiadas y migrantes sin recursos así como mujeres con hijos en situación de exclusión; y el Cottolengo del Padre Alegre, que celebra el 75 aniversario de su fundación en Valencia y que gestionan las Hermanas Servidoras de Jesús, que centra su labor en la atención de mujeres que padecen discapacidades psíquicas y físicas y cuentan con escasos recursos económicos.

Además, otros ejemplos son la Asociación Fray Conrado-Amigos de San Antonio, que organiza una exposición anual de belenes en Valencia, realizados con materiales de desecho, a iniciativa del capuchino Conrado Estruch, fallecido en 2015, cuyos donativos se destinan a más de 200 familias valencianas sin recursos; y la Casa Cuna Santa Isabel regida por las Religiosas Siervas de la Pasión que cuenta con una residencia para madres gestantes o con niños menores de 2 años abierta a mujeres que carece de recursos económicos y de apoyo familiar o social.

viernes, 16 de noviembre de 2018

TERCER VIERNES DE MES EN SAN NICOLÁS


Cada tercer viernes de mes el Grupo Emaús de la Renovación Carismática Católica se reúne a las 17:30 en la iglesia de San Nicolás del Grao de Gandía para orar por la sanación de los enfermos recordando que Jesús camina junto a ellos y reconstruye a la persona.

A las 18:30 sigue la oración con el rezo del Santo Rosario.

A las 19:00 celebramos la Santa Misa por los enfermos.

Al concluir la Eucaristía da comienzo la Exposición del Santísimo Sacramento que, de la mano del sacerdote, baja y se acerca hasta nosotros para que podamos mirarle como Él nos mira.

Te invitamos a que te unas al grupo en la oración y hagas presente ante Jesús Sacramentado a aquellos enfermos cercanos a ti.


Y porque confiamos en Dios, le decimos:

Padre mío,
me abandono a Ti.
Haz de mí lo que quieras.

Lo que hagas de mí te lo agradezco,
estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo.
Con tal que Tu voluntad se haga en mí
y en todas tus criaturas,
no deseo nada más, Dios mío.

Pongo mi vida en Tus manos.
Te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque te amo,
y porque para mí amarte es darme,
entregarme en Tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque Tu eres mi Padre.

jueves, 15 de noviembre de 2018

EL GRAO ACOGE LA CLAUSURA DEL XLIII ENCUENTRO DIOCESANO DE HERMANDADES DE SEMANA SANTA

Con motivo del Encuentro de Hermandades de Semana Santa de la Diócesis de Valencia a inicios del 2018,  se programaron un total de 17 actividades culturales-religiosas, que han conseguido que la Semana Santa gandiense se posicione como un referente en la Diócesis de Valencia.
El domingo 18 de noviembre Gandía pasará el testigo a  Oliva, en los actos de conclusión que se celebrarán en el Grao. Estos actos se iniciarán en la Ciudad de Gandía  y terminarán en el El Grao y Playa de Gandía. Han sido unos 6.000 cofrades los que nos visitaron en el pasado mes de enero y de febrero, participando en unos actos que llevaron al frente la Junta Mayor de Hermandades y las 18 Hermandades de Semana Santa de Gandía.
Ha sido a una experiencia enriquecedora para la ciudad porque hemos sido capaces de mostrar que somos hospitalarios y que estamos preparados para organizar grandes acontecimientos, y también para la Semana Santa, porque han sabido aprovechar la oportunidad para hacer valer el patrimonio religioso, artístico y cultural de la Semana Santa de la ciudad.
No menos importante es la vertiente turística que ha comportado la Diocesana pues la Semana Santa de Gandía ha sido promocionada en FITUR, en los actos de bienvenida se realizaron visitas guiadas, se cocinó para 500 personas la fideuà de Gandia; se han programado exposiciones de fotografía e imaginería, conferencias y a nivel de comunicación, se ha editado un vídeo promocional distribuido en las redes sociales y una campaña publicitaria de radio en el ámbito nacional para dar a conocer nuestra Semana Santa.
Otra buena noticia es que está en marcha el expediente para que la Semana Santa de Gandia reciba la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional, logrando mayor publicidad y conocimiento de la misma.
La Presidenta de la Junta Mayor de Hermandades de Semana Santa de Gandía,María José Martí, nos indica los actos que se celebrarán en el Grao de Gandía con motivo de la clausura:
Domingo 18 de noviembre.
A las 9 horas en los locales parroquiales de San Nicolás, recepción de los cofrades que acudan a la clausura del Encuentro Diocesano de Hermandades de la Semana Santa de la Diócesis de Valencia.
 A las 9.30 horas comenzarán las visitas guiadas al palco del puerto, la Iglesia de San Nicolás, el Moll dels Borja, el museo de maquetas de barcos y a la Playa de Gandia. 
A las 12.30 horas tendrá lugar la Misa Solemne en la iglesia de Santa Maria del Mar (ubicada en el centro de la playa detrás del Hotel Bayrén, C/ Armada Española esquina C/ Legazpi), y a continuación se celebrará una Asamblea General.
Para concluir se celebrará una comida de fraternidad en la que se pasará el testigo a Oliva, población que será sede Diocesana en 2019.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

MINISTROS EXTRAORDINARIOS DE LA COMUNION (noviembre 2018)

El viernes 16 de noviembre tendrá lugar la reunión de los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión de nuestra Parroquia a las 18:00 en el salón parroquial.

¿Qué es un Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión y qué funciones desarrolla en la Parroquia?

De acuerdo con el canon 910 § 1, son ministros ordinarios de la comunión el obispo, el presbítero y el diácono. Además, en la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II se incorpora al derecho de la Iglesia un concepto, novedoso respecto al derecho anterior, y es el de ministro extraordinario.
Esta figura fue introducida en 1973, mediante la Instrucción Immensae caritatis de la Sagrada Congregación para la Disciplina de los Sacramentos, de 29 de enero de 1973 (AAS 65 (1973) 265-266).
Actualmente está recogida en el canon 910 §2 del Código de Derecho Canónico:
Canon 910 § 2: Es ministro extraordinario de la sagrada comunión el acólito, o también otro fiel designado según el c. 230 § 3.
A su vez, el canon 230 § 3 indica lo siguiente:
Canon 230 § 3: Donde lo aconseje la necesidad de la Iglesia y no haya ministros, pueden también los laicos, aunque no sean lectores, ni acólitos, suplirles en algunas de sus funciones, es decir, ejercitar el ministerio de la palabra, presidir las oraciones litúrgicas, administrar el bautismo y dar la sagrada comunión, según las prescripciones del derecho.
Después de la promulgación del Código de Derecho Canónico el Magisterio de la Iglesia ha intervenido en diversas ocasiones para recordar la esencia de esta figura. Citemos entre ellos la Instrucción Redemptionis Sacramentum sobre algunas cosas que se deben observar o evitar acerca de la Santísima Eucaristía, promulgada por la Congregación para el Culto divino y la disciplina de sos Sacramentos el 25 de marzo de 2004, y la Instrucción sobre algunas cuestiones acerca de la colaboración de los fieles laicos en el sagrado ministerio de los sacerdotes, promulgada por varias Congregaciones el 15 de agosto de 1997. También ha intervenido el Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos mediante una Respuesta Auténtica de fecha 1 de junio de 1988.
Resumidamente la Santa Sede ha recordado a través de esos documentos que:
1º El ministerio de la comunión corresponde de modo ordinario a los diáconos, presbíteros y obispos. Si se confía a laicos debe ser siempre de modo extraordinario y a modo de suplencia.
2º Es un abuso que se debe evitar que los laicos administren la comunión sin que se den las condiciones debidas.

Carácter extraordinario de esta función

Las intervenciones recientes de la Santa Sede, como se ha dicho, insisten en el carácter extraordinario de esta función. Entre otras medidas, la Instrucción Redemptionis Sacramentum, para evitar confusiones sobre la función de los laicos en la Eucaristía, llega a precisar que se debe usar la expresión ministro de la comunión, no ministro de la Eucaristía: “«sólo el sacerdote válidamente ordenado es ministro capaz de confeccionar el sacramento de la Eucaristía, actuando in persona Christi». De donde el nombre de «ministro de la Eucaristía» sólo se refiere, propiamente, al sacerdote” (n. 154; cf. también n. 156).
El Magisterio de la Iglesia, para evitar abusos, añade además lo siguiente:
Para no provocar confusiones han de ser evitadas y suprimidas algunas prácticas que se han venido creando desde hace algún tiempo en algunas Iglesias particulares, como por ejemplo:
- la comunión de los ministros extraordinarios como si fueran concelebrantes;
- asociar, a la renovación de las promesas de los sacerdotes en la S. Misa crismal del Jueves Santo, otras categorías de fieles que renuevan los votos religiosos o reciben el mandato de ministros extraordinarios de la Comunión;
- el uso habitual de los ministros extraordinarios en las SS. Misas, extendiendo arbitrariamente el concepto de «numerosa participación» (Instrucción sobre algunas cuestiones acerca de la colaboración de los fieles laicos, art. 8 § 2).

Condiciones para el ejercicio legítimo del ministerio extraordinario de la comunión

De acuerdo con el canon 230, ya citado, para que los ministros extraordinariosde la comunión ejerzan legítimamente su función, se requieren dos condiciones:
 lo aconseje la necesidad de la Iglesia. El canon 230 § 3 habla de necesidad, no de utilidad de otro tipo. A modo de ejemplo sería necesidad que no se pueda atender en un tiempo razonable a todos los fieles que piden la comunión, de modo que la Misa se alargaría excesivamente. Es el caso de peregrinaciones populares, Misas dominicales muy numerosas u otras ocasiones similares. No se refiere por lo tanto a otros criterios, como son la mayor solemnidad de la ceremonia o la celebración particular de un grupo de personas.
La Instrucción Redemptionis Sacramentum matiza que la excesiva prolongación de la Misa si no interviene el ministro extraordinario debe ser real: “debe entenderse de forma que una breve prolongación sería una causa absolutamente insuficiente, según la cultura y las costumbres propias del lugar (n. 158).
 no haya ministros. No sería el caso previsto, si hay ministros que pueden atender al ministerio de la comunión con cierto incomodo. Sería muchas veces el caso de las comuniones a los enfermos, o de ordinario las misas parroquiales en que hay sacerdotes en la iglesia.
El Consejo Pontificio dio una Respuesta auténtica el 1 de junio de 1988 acerca de este último requisito. De acuerdo con esta interpretación auténtica, no estaríamos en el caso previsto en estos cánones si están presentes en la iglesia ministros ordinarios que no estén impedidos, aunque no participen en la celebración eucarística.
La Instrucción Redemptionis Sacramentum añade: “repruébese la costumbre de aquellos sacerdotes que, a pesar de estar presentes en la celebración, se abstienen de distribuir la comunión, encomendando esta tarea a laicos” (n. 157).

Quiénes pueden ser ministros extraordinarios de la comunión

Puede haber ministros establemente designados. Además, el sacerdote que celebra la Eucaristía, con ciertas condiciones, puede designar para una ocasión un ministro extraordinario de la comunión.
El ministro extraordinario debe ser un acólito u otro laico. Por acólito no se entiende a cualquiera que ayude a Misa. El acolitado es uno de los ministerios laicales. La figura del acólito en el derecho actual ha sido introducida por la Carta Apostólica Ministeria quaedam. La función del acólito está descrita en el canon 230 § 1. Y en la regulación que se hace del acólito, se incluye la función de «distribuir, como miembro extraordinario, la Sagrada Comunión cuando faltan los ministros» (art. 6º de la Carta Apostólica Ministeria quaedam). Esta mención, así como la que hace el canon 910, no significa que el acólito pueda dar la comunión casi como ministro ordinario, sino que, si se cumplen los requisitos previstos para llamar a un ministro extraordinario de la comunión, se debe preferir un acólito a otros laicos. El ministerio instituido del acolitado ya hace que tenga la función de administrar el sacramento de la Eucaristía de modo extraordinario, pero no dispensa de los requisitos que la hacen lícita. Por ello, para que el ejercicio del acolitado como ministro extraordinario de la comunión sea legítimo, se deben dar los demás requisitos que se han descrito en este artículo.
Si no hay un acólito instituido, la Instrucción Immensae caritatis de 1973 (apartado 1, artículo IV) ya citada, da un criterio. Se debe escoger por este orden: un lector, un seminarista mayor, un religioso varón, una religiosa, un catequista, un varón o una mujer. El Ordinario del lugar puede cambiar, según su prudente juicio, este orden. El lector aquí es un término preciso, y se refiere a la persona que ha recibido el ministerio laical del lectorado, no es aquél que sube al ambón a leer incluso incluso de modo habitual o a diario. Esta persona puede ser escogida para administrar la comunión, pero no por el hecho de ser quien lee habitualmente, sino por sus propias características personales (si se cumple con los requisitos generales ya indicados) y de acuerdo con el orden que acabamos de citar.
Además, de acuerdo con la Instrucción Immensae caritatis, el laico designado para administrar la comunión puede ser ad tempus o ad actum, o si fuera verdaderamente necesario, de modo estable.
La designación, tanto de modo estable o ad tempus o ad actum, la hará el Obispo. Solo excepcionalmente lo designará el sacerdote que celebra la Eucaristía: “un fiel no ordenado, si lo sugieren motivos de verdadera necesidad, puede ser delegado por el Obispo diocesano, en calidad de ministro extraordinario, para distribuir la sagrada Comunión también fuera de la celebración eucarística, ad actum vel ad tempus, o en modo estable, utilizando para esto la apropiada forma litúrgica de bendición. En casos excepcionales e imprevistos la autorización puede ser concedida ad actum por el sacerdote que preside la celebración eucarística” (Instrucción sobre algunas cuestiones acerca de la colaboración de los fieles laicos, art. 8 § 1).
La designación la hace el Ordinario, el cual puede delegar esta potestad en ciertas autoridades. Sin embargo, se debe recordar que “al ministro extraordinario de la sagrada Comunión nunca le está permitido delegar en ningún otro para administrar la Eucaristía, como, por ejemplo, los padres o el esposo o el hijo del enfermo que va a comulgar” (Instrucción Redemptionis Sacramentum, n. 159).
Los ministros extraordinarios deben recibir una formación adecuada al encargo que reciben: “Se debe proveer, entre otras cosas, a que el fiel delegado a tal encargo sea debidamente instruido sobre la doctrina eucarística, sobre la índole de su servicio, sobre las rúbricas que se deben observar para la debida reverencia a tan augusto Sacramento y sobre la disciplina acerca de la admisión para la Comunión (Instrucción sobre algunas cuestiones acerca de la colaboración de los fieles laicos, art. 8 § 2).

La comunión fuera de la Misa

En muchos sitios es habitual que los ministros extraordinarios lleven la comunión a los enfermos en sus casas. De ese modo, muchos ministros extraordinarios cumplen con una obra de misericordia muy meritoria, como es la de visitar a los enfermos, además de que llevan el verdadero consuelo a tantos enfermos y ancianos, como es la Eucaristía.
De acuerdo con la Instrucción Redemptionis Sacramentum, n. 133:
El sacerdote o el diácono, o el ministro extraordinario, cuando el ministro ordinario esté ausente o impedido, que lleva al enfermo la Sagrada Eucaristía para la Comunión, irá directamente, en cuanto sea posible, desde el lugar donde se reserva el Sacramento hasta el domicilio del enfermo, excluyendo mientras tanto cualquier otra actividad profana, para evitar todo peligro de profanación y para guardar el máximo respeto al Cuerpo de Cristo. Además, sígase siempre el ritual para administrar la Comunión a los enfermos, como se prescribe en el Ritual Romano.
En muchas parroquias, ante el gran número de enfermos y ancianos que piden que se les lleva a casa la Eucaristía, han preparado a ciertos laicos que actúan como ministros extraordinarios y les visitan periódicamente llevándoles la comunión. Ciertamente en no pocas ocasiones es la mejor solución para que les llegue con regularidad el consuelo de Cristo, presente en las Sagradas Especies. Sin embargo, una actitud verdaderamente pastoral sería que el sacerdote no delegue tanto en ellos que no vaya nunca a atender a los enfermos de su parroquia. Se debe tener en cuenta que esos enfermos necesitan otros sacramentos, como la penitencia y si es el caso la unción de enfermos, que solo el presbítero puede administrar. Además, la mayoría de ellos agradecerá ver que el párroco se interesa sinceramente por ellos y les trata con afecto, de modo que no pueda darles la impresión de que cuando llegan a la ancianidad o a la enfermedad, ya no interesan para la parroquia. Por ello, lo razonable es que un sacerdote visite a todos los enfermos de la parroquia de vez en cuando organizándose para hacer esto posible. Esto es especialmente importante si dentro del término parroquial hay una residencia de ancianos.